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La difícil tesitura de los centros de ocio infantil

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Rafa, responsable del Centro de Ocio Diviertt
Uno de los sectores más afectados por la crisis económica derivada de la pandemia es el de los establecimientos de ocio infantil, en concreto, de aquellos que tienen parque de bolas siendo este su principal reclamo.

En Fuente Palmera núcleo tenemos tres locales de este tipo cuya actividad quedó fulminada a principios de marzo y todavía no han podido reponerse. Dos de ellos, DIVIERTT y CHIKIWAY, podría decirse que están en modo stand by y no tiran aún la toalla, a pesar de que la situación actual invita al cierre, si no definitivo, sí temporal hasta que vaya remitiendo el Covid y cambie la normativa.

En este último caso se encuentra más especialmente el centro de ocio Chikiway, que abrió sus puertas a principios de año, un par de meses antes de declararse el estado de alarma. Desde mediados de marzo sigue cerrado y su propietario, Jesús Hidalgo, señala que no lo abrirá hasta que las autoridades permitan su apertura haciendo uso del parque de bolas y zona infantil.

Parque de bolas de Chikiway, en enero

Chikiway, que estaba en un local de 200 metros, ha trasladado su material recreativo al local contiguo, de 300 metros, donde también podrá celebrar otros eventos como bautizos y comuniones. De hecho, a finales de este mes celebrará dos comuniones. Sobre el parque, “mantenemos la ilusión de volver a abrir y esperaremos vía libre, aunque me temo que hasta el año que viene no será posible”, afirma Hidalgo.

La situación de Diviertt es algo diferente, púes sigue estando disponible para alquiler de eventos aunque no se pueda utilizar el parque de bolas, respetándose el aforo permitido en base a los metros del local. Sin embargo, desde que concluyó el estado de alarma y pudo reabrir, apenas si ha tenido actividad.

Se trata de un centro de ocio infantil que ya lleva varios años funcionando, pero desde noviembre de 2019 lo regentan Rafa y María José, que adquirieron todo el material que había en su interior y pagan un alquiler al propietario del local. Desde esa fecha hasta marzo les fue bastante bien, especialmente en Navidad, incluso hubo una familia que se tomó allí las uvas. Pero sobre todo siguió con su ritmo habitual de celebraciones de cumpleaños y algún bautizo, teniendo completos todos los fines de semana. También hicieron alguna reforma para hacer las instalaciones más atractivas.

Ya a primeros de marzo sufrieron cancelaciones cuando la debacle se veía venir. Y hasta que no terminó el estado de alarma no pudieron reemprender la actividad. “El 22 de junio nos dejaron abrir, volvimos a comunicarlo a la ciudadanía, la gente estaba de nuevo animada para alquilar pero una semana después nos llama la Policía Local diciendo que ha salido una nueva normativa regional y la Junta de Andalucía, exclusivamente, no nos permite abrir, cuando en otras comunidades como Madrid o Valencia sí podían”, comenta Rafa.

Una parte de las instalaciones de Diviertt

Durante el estado de alarma, el cese de actividad les permitió acceder a las ayudas económicas del Gobierno. Pero posteriormente no han podido percibir otras ayudas al llevar menos de un año como autónomos.

Ya prácticamente en julio deciden abrir precintando el parque de bolas y montan una nueva sala con juegos y máquinas recreativas para mayores de 12 años, ya que la normativa prohíbe que los menores de esta edad accedan a los centros de ocio infantil. “Algo absurdo porque sabemos que se han celebrado bodas y comuniones con colchonetas y niñ@s menores de 12 años”, apunta Rafa.

Sin embargo, desde julio hasta la fecha no han tenido prácticamente ninguna reserva. Rafa señala que además del miedo por el virus, “cómo le explicas a un niño de 4 años que no puede usar el parque de bolas en su cumpleaños; púes es lógico que las familias no vengan…”.

Desde Diviertt también se quejan de que el nuevo BOJA donde se han hecho más restricciones a las bodas, ni siquiera se refiera a los centros de ocio infantil. Por otra parte, “no entendemos como en localidades, caso de Isla Cristina, hay abiertos tres parques de bolas, parece que la potestad la tiene el Ayuntamiento… así que no sabemos lo qué pasa, si la Junta cede la responsabilidad a los ayuntamientos, si la normativa es ambigua o se la están saltando directamente…”.

En su afán de reinventarse, vieron la posibilidad de introducir animación para los cumpleaños al no poder usar el parque de bolas. Se lo propusieron a una empresa local, pero esta declinó al no quererse arriesgar. En definitiva, “el ambiente está muy raro y no es el idóneo para este tipo de actividades ahora mismo”.

María José y Rafa van a aguantar un poco más a ver si la situación general de la pandemia mejora y se puede ver la luz al final del túnel.

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