Desahucios

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chamizomelli

Hoy, y con el permiso de nuestro amigo Pepe Chamizo, os dejamos una historia de vida real sobre cómo pueden afectar los desahucios a las personas mayores y esperemos que los nuevos gobiernos busquen soluciones a este gran problema.

DESAHUCIOS.- – En realidad estoy cansado, muy cansado. Usted me ve cara de estar feliz, pero no es así. En mí aparecen como dos personas: la que soy y la que debo ser. El deber siempre me llevó por delante en la vida, no sé si para bien o para mal, pero qué más da a estas alturas. Ahora esta obligación, que quiere que le diga, es una carga excesiva. Soy un hombre mayor y mi mujer también lo es. Nos miramos pero no decimos nada, no hace falta. Es usted la primera persona a la que le confieso que estamos agotados. Son cuatro personas más: mi hija, mi yerno, y mis dos nietos en un espacio de sesenta metros. Seis personas, oiga. Los niños no paran de gritar, los padres les riñen, se pelean entre ellos, también se gritan los adultos. Nosotros nos miramos sin decir nada, sin hablar. Sí, usted lo ha dicho, los iban a desahuciar y se han venido a nuestra casa. ¡Qué le vamos a hacer! Aunque no podemos más, créame. Haga algo para que encuentren un techo digno. Ella, mi esposa, y yo estamos a punto de tirar la toalla: O nos vamos nosotros o se van ellos. La culpa no es nuestra ni de ellos, es de esos ladrones que los han echado de su casa porque llevaban tres meses sin pagar la hipoteca. Pero si han perdido los dos sus trabajos, cómo van a pagar!!!!. Han destruido nuestras vidas; están logrando que veamos a quienes más queremos como unos intrusos. Dios me perdone por decir esto, pero es la verdad y usted sé que me comprende como siempre ha hecho. Esa gente, las que están detrás de nuestras desgracias no conoce ni les importa lo frágiles que pueden ser los sentimientos cuando día a día la única tranquilidad que uno encuentra está en la calle. Haga algo, por favor, queremos a nuestra hija y a nuestros nietos pero en estas condiciones no podemos continuar. Encuéntreles una casa, nosotros les ayudaremos pero así no puede ser. Tenga piedad de dos ancianos, ayúdenos por favor.

José Chamizo de la Rubia.chamizomelli

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