El Ayuntamiento de la Entidad Local Autónoma ha repartido 150 kilos de harina que han volado literalmente, ayudados además por el viento que soplaba y que dificultó por momentos la visión de más de uno. Es la manera singular de todo un pueblo de festejar el Miércoles de Ceniza.
La batalla la inician los más jóvenes bastante temprano, que han disfrutado además por vez primera de día no lectivo con carácter oficial en el colegio. Y aunque no es jornada de fiesta local, se desarrolla así a todos los efectos, con empresas y comercios cerrados. Conforme avanzaba la mañana, los mayores se han acercado a la plaza, epicentro de la celebración, donde 
Conforme la batalla aminora, empiezan los preparativos de la gran paella que degustan todos los asistentes en la plaza. Este año, como novedad tras el almuerzo, se ha querido recuperar el antiguo pasacalles de máscaras, con concurso incluido, cuyos premios se darán durante los actos del domingo de piñata. Se trata del colofón a los carnavales en la entidad local. Desde las tres de la tarde habrá actuaciones de murgas locales de niños y 
Aroa Moro Bolancé, concejala de cultura del Ayuntamiento, ha resaltado que «el Día de la Harina es una fiesta consolidada en la localidad y para próximos años la intención es que pueda venir gente de los pueblos cercanos, aunque tenemos la dificultad de que es un día laborable. Entendemos que es una tradición muy nuestra, pero única no sólo en la zona, sino en toda Andalucía, por lo que trabajaremos para darle difusión y abrirlo más porque merece la pena».

















