En 2019, el Gobierno de España instauró el 5 de mayo como el «Día de Homenaje a los españoles deportados y fallecidos en Mauthausen y en otros campos de concentración nazi y a todas las víctimas del nazismo de España». Se recupera así la memoria de estas víctimas y se les devuelve su lugar en la historia.
Además, durante muchos años se ocultó la colaboración de la dictadura franquista con la Alemania de Hitler y su responsabilidad en la deportación de miles de republicanos españoles.
Por primera vez un 5 de mayo, el Ayuntamiento de Fuente Palmera ha organizado un acto para conmemorar esta jornada. Ha sido en la puerta de la Casa de la Memoria, donde desde 2023 yacen incrustadas en el suelo ocho stolpersteine, fruto de parte de un proyecto que comenzó en 2021 mediante una subvención de la Delegación de Memoria Democrática de la Diputación de Córdoba.
Las stolpersteine, cuya traducción al español es «piedras de tropiezo» o «piedras en el camino», son unas piezas cúbicas de hormigón de diez centímetros que en la parte superior llevan una placa de latón con los datos esenciales de la persona homenajeada. En concreto, aparece la localidad donde vivió, el año de nacimiento, el año que fue deportada y la fecha en que fue asesinada.
Las stolpersteine colonas llevan los nombres de: Juan Aguilar Moral (Fuente Carreteros); Manuel Cobos Herruzo (El Villar); Manuel Dugo Rodríguez (Fuente Carreteros); José María Durán Bernete, (Posadas, oriundo de Fuente Palmera); Manuel Herruzo García (El Villar); José Reyes Orejuela (Cañada del Rabadán); Juan Ramón Salas Sánchez (Fuente Carreteros); y Cirilo Sánchez Castel (Ochavillo del Río).

Sobre estos ocho colonos se sabe que fueron apresados en Francia y trasladados a varias cárceles antes de llegar a los campos de trabajo forzado y exterminio en suelo austríaco.
Como motivo de su deportación aparece en las fichas del Mauthausen Memorial Archives que eran voluntarios rojos de la guerra de España. En algunos casos se detalla el motivo de la muerte (nefritis, inflamación del corazón o fallo en válvula cardíaca). Todos tenían entre 22 y 34 años.
Durante el acto se ha leído un manifiesto por parte del concejal de Cultura, Quique González, y de las concejalas Sonia Rovira, Laura Sánchez y Marta Montenegro. Seguidamente se ha descubierto la placa en la pared, la cual viene a completar y a dar más sentido a las piedras incrustadas en el suelo. Como colofón, Manolo Dugo ha interpretado, guitarra en mano, el tema «Al alba».
El manifiesto
Recordar hechos como el Holocausto es especialmente importante en el mundo actual, marcado por guerras, conflictos internacionales, crisis climática y el avance de ideologías autoritarias. La historia muestra que los totalitarismos y los imperialismos, como los impulsados por la Alemania nazi, el fascismo italiano o japonés, causaron enormes tragedias humanas que no deben repetirse.
Sin embargo, hoy vemos cómo algunos países vuelven a caer en dinámicas de dominación, mientras las instituciones internacionales que deberían proteger la paz pierden fuerza.
En muchos lugares están ganando terreno movimientos de extrema derecha que, una vez en el poder, recortan derechos, atacan a quienes piensan diferente y utilizan la desinformación para manipular a la sociedad. España tampoco es ajena a este fenómeno. Algunos discursos políticos fomentan el odio, señalan a determinados colectivos y ponen en riesgo la convivencia democrática.

Parte de este problema tiene su origen en la historia reciente del país. Tras la muerte de Franco no se llevó a cabo un proceso de justicia transicional que juzgara los crímenes de la dictadura. La Ley de Amnistía permitió que muchos responsables de la represión quedaran impunes y continuaran ocupando cargos de poder en democracia.
Esto contrasta con lo ocurrido en otros países europeos tras la Segunda Guerra Mundial, donde se juzgó a los responsables del nazismo y se impulsaron procesos de depuración.
Esta falta de justicia explica algunas decisiones controvertidas del sistema judicial español y la dificultad para investigar los crímenes del franquismo, pese a las recomendaciones de organismos internacionales como la ONU. Todo ello demuestra la importancia de conocer la historia para entender el presente.
Por eso, se hace un llamamiento a la ciudadanía, especialmente a los jóvenes, para que comprendan que la democracia, las libertades y los derechos humanos no están garantizados para siempre. Son conquistas logradas con mucho sufrimiento y deben defenderse mediante la participación activa, el pensamiento crítico y el compromiso social.
Recordar el pasado sirve para construir un futuro más justo, basado en la libertad, pero también en la justicia social, la dignidad y el respeto a los pueblos.


















