Con una inversión aún por determinar pero que sobrepasará los 30 ó 40 mil euros, el Consistorio carretereño ha habilitado la antigua casa del conserje -dentro del propio recinto del colegio- para el alumnado de Infantil, y las instalaciones del Edificios de Usos Múltiples «Alcalde Juan Ramírez» para el alumnado de Primaria.
El alcalde, Alberto Ruiz, que ha recibido y dado la bienvenida a los niños y niñas, se mostraba satisfecho de haber llegado a tiempo a este 10 de septiembre. «El curso ha comenzado con total normalidad, ya están los alumnos y alumnas en sus clases. Solo los de Infantil han estado al principio en el patio mientras se ultiman tres detalles de los baños de los profesores -que esta tarde se queda ya montado todo-, porque el de los niños y niñas ya está terminado».
Respecto a las obras en sí, en el EUM «Alcalde Juan Ramírez», donde se ha instalado también el comedor, se ha realizado la actuación de mayor envergadura. En la planta alta había un salón muy grande y un aula que se usaba de ludoteca. Todo eso se dejó diáfano y se han habilitado cinco clases, tres nuevas y dos adaptadas, utilizándose las distintas dependencias que había de sedes de asociaciones.
En la planta baja tenemos un aula tras adaptar el espacio del Punto Vuela, que se comparte con el aula de la Escuela de Adultos por las tardes. En la planta baja están también el comedor, una habitación habilitada para dirección y la sala de profesores. Donde no ha habido que hacer reforma ninguna, simplemente cuatro adaptaciones puntuales para cumplir los requisitos que exige Sanidad, es en la sala del bar que acoge ahora el comedor escolar.
Ruiz comentaba que el Punto Vuela «lo hemos tenido que reubicar también, ha sido otro trabajo extra de adecentar otro espacio, concretamente en un anexo a la nave del Ayuntamiento en calle Albufera, donde está la parada del autobús; había una nave más pequeña que se usaba de almacén y se ha adaptado climáticamente, se ha proyectado el techo con aislante, se ha pulido el suelo y se ha pintado».

En cuanto a la casa del conserje, que solamente se usaba como almacén del colegio y como sede del AMPA, se ha reformado por completo. Aquí se han tirado todos los tabiques internos y se han dejado únicamente los muros de carga. El salón, que era la habitación más grande, se ha dejado intacto y se ha hecho una entradita, se ha conectado con un pasillo y con unos baños que se han levantado completamente nuevos en lo que era el patio de la vivienda.
Las obras han dado como resultado tres habitaciones con superficie suficiente. «Ahí es verdad que también la Delegación ha sido bastante flexible, porque en este caso no cumplen los metros cuadrados mínimos, tenemos las clases de unos 26 m² cuando el mínimo que exige la normativa son 30. Pero sí cumplimos los 2 m² por niño matriculado, entonces como que no se compromete el espacio que necesita cada cada alumno», afirmaba el primer edil.
Asimismo, se ha delimitado completamente con vallas lo que es la casa y lo que es el acceso a la zona de juego infantil; ambas están separadas del edificio del colegio que está en mal estado para que los niños y niñas estén seguros en todo momento. También se ha adecentado otra entrada, construyéndose una rampa para que puedan entrar de una forma más cómoda.
El alcalde destacaba que la casa del conserje es un edificio completamente independiente, aislado de lo que es el colegio y, aunque el terreno tiene movimientos, está en una zona más más separada de lo que es el terraplén. «Ni presenta grietas, ni presenta movimientos y al no ser tan voluminoso y estar más alejado pues no ha tenido daños».
Inversión municipal
Sobre el coste de las obras, al no haber terminado todavía al completo, no se sabe una cuantía exacta, aunque podrían sobrepasar los 30.000 ó 40.000 euros. Son obras decretadas de emergencia, motivadas también por los informes de la Delegación de Educación donde se instaba al Ayuntamiento a que si quería que los alumnos se quedaran en el pueblo tenían que hacer urgentemente unas obras o adecentar espacios municipales.
Lo más probable es que se plantee una modificación de créditos con cargo al remanente para asumir dichos gastos. «La voluntad municipal y de la comunidad educativa era de que se quedaran los niños aquí y no los enviaran a otro pueblo, porque creemos que es fundamental que se queden aquí, porque un pueblo que se queda sin colegio, al final se muere».

En este sentido, hubo una asamblea a finales de agosto cuando ya se tenía toda la información de la Delegación y Alberto Ruiz señala que «las familias también han sido bastante comprensivas y dentro de lo malo, porque es verdad que perdemos las dos unidades que teníamos de Secundaria que se van a Fuente Palmera, es lo menos malo, porque son niños y niñas que están más independientes y el 95 % de los colegios de toda España son hasta sexto de Primaria».
«Ya lo que tendremos es que pelear en un futuro para que cuando nos arreglen nuestro colegio o construyan uno nuevo, que esto es cosa de la Junta, pues que volvamos a tener las mismas unidades con las que contábamos antes de que surgiera esto», apuntilla.
La situación se podría alargar varios años
Por último, el alcalde comentaba que esta nueva normalidad puede durar varios años. «No hemos todavía concretado nada con Delegación porque el mes de agosto hemos estado ocupado solamente en cómo reubicar, dónde reubicar y qué hacer para que los niños y niñas no se tuvieran que ir. Ahora, una vez empezado el curso, es cuando tenemos que empezar a trabajar para para ir buscando soluciones para el colegio».
«Nos tendrán que ir dando previsiones de reparación o a ver qué; supongo que la Junta mandará a su gabinete técnico para que valore, porque la valoración que se le ha enviado es la del Servicio de Arquitectura de Diputación. Desde la Consejería de Educación ahora tendrán que hacer sus números y valorar si les merece la pena reparar este edificio o hacer uno nuevo. Eso ya son ellos los que tienen la competencia», concluía.














